Club Salami: De una charcutería construida en una granja a una nueva forma de snack proteico

Algunas marcas de snacks nacen a partir de estudios de mercado.

Club Salami comenzó con un silo de grano, una granja en Hertfordshire y un fundador que nunca había planeado trabajar en alimentación.

Hoy, la marca está construyendo algo sorprendentemente nuevo dentro de la categoría de snacks cárnicos: salami loncheado pensado para el consumo diario, alto en proteína, con menos de 100 calorías, lleno de sabor y envasado para acompañar el ritmo de vida actual.

Se sitúa entre la charcutería premium y el snacking funcional, ofreciendo al consumidor algo que muchos snacks cárnicos actuales todavía no consiguen ofrecer: textura real, sabor intenso y comodidad sin renunciar a la calidad.

Pero para entender por qué Club Salami resulta diferente, conviene volver mucho antes de que se sellara el primer envase.

Antes de Club Salami hubo una granja y un cambio total de carrera

Parte de lo que hace tan interesante a Club Salami es que no nació dentro del sector alimentario.

Antes de entrar en esta industria, su fundador, Tony Charalambides, trabajó durante 20 años en construcción.

Cuando él y su esposa se mudaron a su granja en Hertfordshire hace unos ocho años, el plan inicial era sencillo: construir un nuevo estilo de vida y aprovechar el terreno.

Su esposa creó unas instalaciones ecuestres, mientras Tony observaba los antiguos edificios de la finca pensando en qué podrían convertirse.

Uno de ellos cambió todo.

Un viejo silo de grano abandonado en la finca le dio una idea inesperada.

“Un día pasé por delante de este silo y pensé: aquí podría ahumar carne.”

Ese instante dio origen a The Greek Farmer, su primera marca de charcutería.

Transformó el silo en un ahumadero, adaptó antiguos establos para convertirlos en una pequeña planta de producción y aprendió desde cero un oficio completamente nuevo.

En aquel momento no sabía prácticamente nada de charcutería.

Viajó a Chipre, estudió métodos tradicionales de curado, exploró mezclas de especias y aprendió cómo se elaboraban productos cárnicos mediterráneos en origen.

Poco a poco comenzó a desarrollar recetas inspiradas en esas tradiciones, adaptadas al gusto británico.

The Greek Farmer empezó a destacar por productos artesanales con una identidad de sabor muy marcada, ganó premios y construyó una base fiel de clientes.

Pero ese éxito también mostró un límite.

Los productos eran premium, lentos de producir y pensados para un consumo ocasional, no para el día a día.

Tony veía claramente que había espacio para algo diferente.

Por qué Club Salami tenía que existir

Club Salami nació para cubrir un hueco muy concreto del mercado.

Tony siempre había estado ligado al deporte y al bienestar físico.

Con experiencia en taekwondo, gimnasio y vida activa, los snacks proteicos formaban parte habitual de su rutina.

Pero con el tiempo, muchos de esos productos dejaron de convencerle.

Las barritas proteicas, los polvos y los snacks con base láctea empezaron a resultarle pesados, mientras que muchas listas de ingredientes generaban más dudas que confianza.

Al mismo tiempo, los snacks cárnicos existentes tampoco terminaban de convencerle.

El jerky y el biltong aportaban proteína, pero a menudo sacrificaban textura y placer al comer.

“Sentía que faltaba algo.”

Ese producto ausente terminó convirtiéndose en Club Salami: un snack con una base nutricional sólida, pero elaborado con un proceso más lento y centrado en el sabor.

La idea era sencilla: crear algo que pudiera comerse en cualquier momento — después de entrenar, en la oficina, en el tren, en una máquina vending o como parte de una comida rápida.

Un snack cárnico diferente

Club Salami suele compararse con el jerky o el biltong, pero la experiencia al comerlo es muy distinta.

Mientras muchos snacks cárnicos maduran en pocos días, Club Salami necesita entre cuatro y seis semanas de elaboración.

Ese envejecimiento lento lo cambia todo.

Aporta una textura más suave, una sensación en boca más completa y un bocado mucho más satisfactorio que la dureza seca que muchos consumidores asocian con este tipo de productos.

“Al ser salami, se madura lentamente y eso le da una textura mucho más agradable en boca.”

Y eso importa.

Porque muchas veces es precisamente la textura lo que determina si un consumidor repite o no en un snack proteico salado.

Club Salami fue creado para resultar placentero, no solo funcional.

Aporta proteína, pero sigue sintiéndose como algo apetecible.

A partir de recetas probadas, adaptadas al retail diario

Club Salami no partió de recetas completamente nuevas.

Tony analizó primero qué funcionaba mejor.

Tres de los salamis más vendidos de The Greek Farmer se convirtieron en la base de la nueva gama.

Pero cada uno tuvo que adaptarse cuidadosamente para funcionar como un producto más accesible y de mayor rotación.

Algunos elementos de producción se simplificaron para hacerlo más escalable y rentable.

El vino presente en la charcutería original fue sustituido por agua.

Se eliminó el ahumado.

Se ajustaron costes de ingredientes sin perder identidad de sabor.

Lo que permaneció fue la esencia original, pero reformulada para un público más amplio.

Tres sabores pensados para gustar sin complicar el lanzamiento

La gama inicial se centra en tres perfiles muy definidos:

Ajo y pimentón

Un sabor de amplia aceptación, probablemente el punto de entrada más inmediato para muchos consumidores. Equilibrado, familiar y fácil de entender.

Comino y cayena

Un perfil más cálido e intenso, inspirado en una de las mezclas de especias más fuertes de Tony, pensado para quienes buscan algo con más carácter.

Hinojo y orégano

Más aromático, herbal y distintivo, con un perfil claramente mediterráneo.

Tony evitó deliberadamente lanzar demasiadas referencias demasiado pronto.

“Siempre supe que teníamos que mantener pocas referencias.”

La idea era ofrecer suficiente variedad sin introducir complejidad antes de consolidar la marca.

Una cuarta referencia ya está en desarrollo: trufa, como futura propuesta premium.

Catorce meses de desarrollo para alcanzar el equilibrio nutricional adecuado

Aunque el producto parezca simple, el desarrollo no lo fue.

Club Salami necesitó alrededor de 14 meses de ajuste.

La dirección de sabor llegó relativamente rápido porque la base ya existía.

Lo más complejo fue encontrar el equilibrio correcto entre grasa, magro y resultado nutricional.

Tony quería que cada envase quedara por debajo del umbral psicológico de 100 calorías sin perder proteína.

El resultado final fue:

  • menos de 100 calorías por envase
  • entre 13 y 14 g de proteína
  • ración de 36 g

“Conseguir bajar de las 100 calorías era muy importante para mí.”

Ese perfil nutricional se convirtió en parte central del posicionamiento.

Un envase reciclable que tenía que trabajar tan duro como el producto

El packaging reciclable fue una parte esencial del proyecto.

A diferencia de The Greek Farmer, donde el producto se envasa al vacío, Club Salami necesitaba un formato pensado específicamente para el consumo inmediato.

El vacío compacta las lonchas, desplaza los aceites hacia la superficie y dificulta separar el producto.

Eso no funcionaba para un snack moderno.

Tony necesitaba un envase que mantuviera las lonchas secas, protegiera el producto y facilitara comer directamente del envase.

El envasado con gas protector fue fundamental.

El pack debía conservar frescura, apariencia y experiencia de uso.

“Para una marca de snacking, hacía falta algo realmente cómodo.”

Además, ayudó a evitar uno de sus mayores temores: los dedos grasientos.

Un soft launch que cambió decisiones importantes

Antes del lanzamiento, Tony envió muestras a unos 1.000 clientes de The Greek Farmer.

Fue costoso, pero decisivo.

Uno de los cambios más importantes fue eliminar el cierre zip inicial.

Los consumidores dejaron claro que el envase era demasiado pequeño para necesitarlo.

Eliminarlo redujo costes y simplificó producción.

Primeras señales muy fuertes antes del lanzamiento oficial

Incluso antes de llegar al retail, Club Salami empezó a generar atención.

Un post en LinkedIn se convirtió en la publicación con mayor alcance de Tony hasta la fecha.

“Fue el post con más visualizaciones y comentarios que he tenido nunca.”

Eso derivó rápidamente en conversaciones con distribuidores y compradores.

Diseñado para crecer mucho más allá de la granja

A diferencia de The Greek Farmer, Club Salami fue pensado desde el principio para escalar.

Mantiene sabor y calidad, pero con un formato más fácil de fabricar a gran escala.

“Puedo imaginarlo global dentro de diez años.”

Atrevido, nutritivo, sabroso

Cuando se le pidió definir Club Salami en tres palabras, Tony respondió:

Atrevido. Nutritivo. Sabroso.

Y cuesta mejorar esa definición.

Porque en esencia, Club Salami consigue algo poco habitual:

hacer que algo práctico resulte emocionante y que algo nutritivo se disfrute de verdad.

Rapidez. Calidad. Flexibilidad. Es hora de esperar más de tu envase.

Habla con nuestro equipo y descubre cómo ePac puede ayudarte a crecer sin compromisos.

Privacy Overview

This website uses cookies so that we can provide you with the best user experience possible. Cookie information is stored in your browser and performs functions such as recognising you when you return to our website and helping our team to understand which sections of the website you find most interesting and useful.